Dólar atrasado y tasas altas ya preocupan a oficialismo

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“En los próximos meses habrá cambios en la política monetaria” confió una alta fuente de la Casa Rosada a ámbito.com. Sucede que la tendencia a la apreciación del peso o el aumento de la deuda en Lebac son temas que dentro del Gobierno se consideran insostenibles en el tiempo. Por esta razón es que en los próximos meses se observaran giros en la estrategia monetaria.

El propio titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, estaría dispuesto a morigerar la suba de la tasa de interés, según comentan en la Rosada, entre otras medidas.

Un indicio en la materia ya lo dio la decisión del Ministerio de Finanzas de limitar a las compañías de seguros la posibilidad de invertir en Lebac, en un intento por descomprimir la demanda por estos títulos que ofrecen tasas que superan en unos diez puntos la inflación esperada para el año próximo. “En esta línea va a seguir el Gobierno” adelantan en medios oficiales.

A las autoridades, empezando por el presidente Mauricio Macri, les preocupa que el dólar se retrase con relación a la marcha de los precios, conforme al comentario del círculo cercano al primer mandatario. Por esta razón, están pensando en disminuir el endeudamiento en el exterior y absorber más recursos en el mercado local. Sucede que cada vez que el Tesoro toma crédito en divisas, los dólares deben ser vendidos para convertirlos a pesos, con lo que se deprime el tipo de cambio. Si no fuera por la intervención del Central, la divisa caería más aún. Cabe señalar que en lo que va del año, el dólar subió 7,7% contra un ritmo de inflación del orden del 20%.

Sin embargo, los especialistas consideran que el mercado local no tiene suficiente tamaño como para financiar el déficit fiscal, de donde subsiste la duda respecto a cómo hará el Gobierno para cubrir sus necesidades en la plaza doméstica sin desplazar al sector privado y subir la tasa de interés.

A su vez, el Banco Central emite Lebac para absorber los excedentes de pesos que demanda el financiamiento del desequilibrio fiscal, generando el problema de la montaña de deuda y de intereses que acumula la entidad con el consiguiente déficit cuasifiscal.

Es de presuponer que en lo inmediato, difícilmente el Banco Central vuelva a subir la tasa de interés (salvo situaciones excepcionales), pero también es poco probable que la baje. Es que en los próximos meses se sentirá el efecto de la suba de tarifas (la luz y el gas se incrementarán más de 40%) y mediciones de las consultoras privadas anticipan un aumento que puede superar el 2% para el índice de precios al consumidor de diciembre.

Pero superada la contingencia del último aumento importante de tarifas en el contexto de reacomodamiento de estos precios, la estrategia oficial se orientaría hacia tasas de interés menos positivas que antaño y, por lo tanto, que harían menos atractivo el ingreso de capitales financieros especulativos (“carry trade”).

Al respecto, las autoridades tienen la casi plena seguridad que el año próximo la Argentina dejará de ser considerado un mercado de “frontera” pasando a ser “emergente”. Esta recategorización alentará la toma de posición de activos locales, es decir que ingresarán más dólares generando presiones adicionales sobre el tipo de cambio.

Las autoridades confían en que el mercado financiero y de capitales en la Argentina crezca rápidamente y por lo tanto se amplíen las posibilidades de cubrir con crédito el rojo fiscal hasta que se cierre en los próximos años, la brecha.

El mercado de capitales en la Argentina es el menos desarrollado en la región. Según datos oficiales, la capitalización de mercado representa 12% del producto bruto interno, muy a distancia del 42% de Brasil y ni que hablar del 86% de Chile. El Gobierno estima que el potencial de crecimiento del mercado de capitales asciende a 228.000 millones de dólares y señala como ejemplo que mientras los bonos corporativos representan 5% como porcentaje del PBI en el país, esa proporción es de 25% en Colombia y del orden del 30% en Brasil y Perú -es decir entre cinco y seis veces más-.

Dudas

Más allá de las posibilidades ciertas de crecimiento del mercado argentino, a corto plazo en círculos académicos se pone en duda la efectividad de los giros que pueda llevar adelante la autoridad monetaria ya que “Federico (Sturzenegger) no cree en la flotación administrada del tipo de cambio y se resiste a modificar la meta del 8-12% de inflación para el año próximo”.

Efectivamente, en más de una oportunidad el titular del Banco Central señaló que modificar la meta implicaría condenar al “fracaso” a la política antiinflacionaria que lleva adelante la entidad. No lo reconocen públicamente, pero puertas adentro en el gabinete de Macri hay voces que señalan que mantener una pauta de inflación incumplible también es un fracaso.

La discusión sigue planteada. En el Gobierno a nadie se le ocurre siquiera pensar en que deba haber un reemplazo en la cúpula del Banco Central, por el contrario Sturzenegger es uno de los economistas más escuchados por el presidente Macri.

Pero analistas privados advierten que hay un problema ya que, en el fondo, está en contra de la naturaleza conceptual del presidente del BCRA llevar adelante políticas de intervención del tipo de cambio. La historia así lo demuestra, ya que tras haber anunciado meses atrás que aumentaría las reservas acentuando las compras de dólares, hoy la realidad es que el peso sigue apreciándose.

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