“Trump nos metió en este lío y Trump nos está sacando”

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La relación con Estados Unidos, en el centro de las soluciones para Macri

El Gobierno jugó (y juega) un alineamiento absoluto con Washington que tiene más réditos que los que se hicieron públicos hasta ahora. El voto clave en el board. Lagarde y la tranquilidad de Dujovne.

La frase no es un giro literario de la prensa sino que, casi desapercibida, salió del propio Mauricio Macri en una de las conversaciones que mantuvo en momentos de relax durante su estadía en Nueva York la semana pasada: “Trump nos metió en este lío y Trump nos esta sacando”. Fue un americanismo pronunciado por un calabrés (su padre Franco nació en Roma, pero su familia es de Calabria) que desnudó, sin que nadie lo percatara, quien había dado el OK final para que se destrabara el acuerdo renegociado con el FMI.

No hubo mucha atención sobre esas palabras quizás porque para entonces no había confirmación alguna del cierre final con el Fondo. Lo cierto es que Macri con ese giro resumió todo lo que pasaba y pasa en materia de apoyos a la Argentina en medio de su crisis cambiaria y financiera. El Gobierno considera que hubo cinco razones esenciales para una crisis que, tras un primer trimestre 2018 relativamente tranquilo, dio vuelta al país como un terremoto, provocó una devaluación de más del 100 % y arrastró una recesión aún lejos de poder pensar en que fecha finalizará.

Una de esas cinco razones fue la política de Trump de suba de tasas y reforzamiento del dólar que impacto en emergentes. Está claro que el golpe a la Argentina fue en algunos casos 10 veces peor que a otros países de la región y eso fue por distorsiones propias de la economía local, heredadas de 12 años de dislates económicos del kirchnerismo, pero que el actual Gobierno no modificó en sus casi tres años de mandato.

Así Argentina se quedó si el financiamiento externo que bancaba el gradualismo, según el propio Macri y todo por culpa de Trump que aceleró otro giro del mundo a la calidad de la deuda estadounidense.

Otra frase de Macri sobre el tema: “La suba de tasas que nos afecta fue por las políticas de Trump y ahora EE.UU. nos esta apoyando en la salida”.

Segunda parte de la sinceridad presidencial de Macri: “Trump nos está sacando”. Este es el tramo central y práctico de esta historia, por lo menos para saber cómo continuará la relación del país con el FMI.

El acuerdo tiene dos patas esenciales: la práctica de la negociación a cargo de la excelente relación entre Nicolás Dujovne y Christine Lagarde y la orden del presidente de Estados Unidos para que su hombre en el board del Fondo, definiera el apoyo.

Hubo una sucesión temporal en el anuncio del acuerdo el miércoles 26 de septiembre que no deja dudas, por si esas palabras de Macri no bastaran.

Dujovne y Lagarde hablaron ese día; el directorio del FMI ya había dado el guiño a favor, pero aún restaba la formalidad de la firma del acuerdo. Y ahí apareció otra “mano” de Trump a Macri: cuando el ministro y la directora gerente aún no habían terminado de dar las breves explicaciones toda prensa estadounidense y Argentina ya había recibido una comunicado del Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que festejaba el acuerdo y el programa argentino anunciaron el acuerdo ese día.

Otro indicio no menor sobre las relaciones con Trump, que aporta la sociedad neoyorquina. Macri y Juliana Awada ingresaron como estrellas en el salón principal del restaurante Cipriani, en Wall Street, donde el lunes 24 de septiembre pasado el Atlantic Council le entregó el Global Citizen Award. Ese premio, como su nombre lo indica, reivindica las virtudes de los líderes que paran como ciudadanos del mundo con una miraba amplia y, valga la redundancia, global. El discurso de Macri no fue precisamente esos términos sino más bien haciendo referencia a los problemas de la Argentina, pero de todas formas fue recibido con aplausos y honores. El tema, quedaba claro, era darle otro apoyo a su gestión, esta vez por parte de esa organización bipartidaria y altamente influyente en los EE.UU.

La aparición de Macri estuvo precedida por un video donde el argentino aparece desde debatiendo en la ya desactivada Clinton Global Initiative, hasta en reuniones con Emmanuel Macron y Vladímir Putin o recorriendo la puna Argentina, y un discurso de Adrienne Arsht, Executive Vice Chair de la organización. Su esposa Juliana fue descripta como una ciudadana del mundo con mucho estilo y una amplia sensibilidad por el arte. Para el marketing político estadounidense hubiera sido imposible hacer una mejor descripción de una pareja presidencial republicana.

Macri agradeció y pidió algo inédito: “Un aplauso para los Estados Unidos”, dijo allí.

En ese mundo de sutilezas que en muchos casos terminan definiendo el fondo de las cosas, esa escala en el Atlantic Council no fue un mero acto social. Esa noche, entre las mesas de los argentinos presentes, se estaba terminando de dar forma final al acuerdo con el FMI que Dujovne y Lagarde anunciarían 48 horas después en la sede del Consulado argentino en Nueva York. Muchos de los que comían en Cipriani ya sabían a la hora del postre que Luis “Toto” Caputo era historia en el Banco Central y que la renegociación con el Fondo ya estaba lista.

 

 

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