Alberto Fernández volvió a bajarle el precio al FMI: “No nos presten más plata”

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El presidente electo mandó otro mensaje al organismo de que quiere negociar la deuda con reactivación y sin ajustes.

Alberto Fernández volvió a mandar un fuerte mensaje al Fondo Monetario Internacional al confirmar que rechazará la continuidad del acuerdo stand by interrumpido en agosto, por el cual el organismo debía girar algo más de U$S 11 mil millones hasta comienzos de 2021. “Si tenés un problema, porque estás endeudado, ¿vos creés que la solución es seguir endeudándote? Yo lo que quiero es dejar de pedir y que me dejen pagar”, sostuvo en una entrevista concedida a Radio con Vos.

“Queremos que no nos presten más plata, pero que dejen que nos desarrollemos. Discutamos el tiempo que necesito para poder desarrollarme, pero no me den más plata. Necesitamos reactivar la economía para poder pagar y resolver el problema de la deuda con sensatez”, dijo el presidente electo.

Con esas frases, Fernández ratificó su estrategia de diseñar la política económica con independencia de los compromisos del FMI y poner el acento en volver a impulsar la actividad, en lugar de cumplir los preceptos ortodoxos de ajuste que reclama la entidad. “Yo no quiero firmar acuerdos que no vamos a cumplir. Esos acuerdos ya los firmó Macri. Firmó uno, dos, tres, y no cumplió ninguno”, completó.

La decisión de rechazar una nueva ayuda puede llamar la atención considerando que el nuevo gobierno deberá afrontar una gran cantidad de vencimientos de deuda en sus primeros meses de gestión. El monto varía de manera sustancial si se considera sólo la deuda con acreedores privados o se incluye la de organismos estatales, más fácil de refinanciar. Según dijo en los últimos días el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, “si hubiera que pagar deuda exclusivamente con reservas, hay para cinco o seis meses”. El colchón no parece muy grande, aunque Lacunza afirma que ese es un “tiempo más que suficiente para negociar la deuda”.

Los fondos pendientes de desembolso por parte del FMI consisten en un giro de U$S 5.400 millones pendiente desde septiembre y otros siete de U$S 950 millones. La entidad decidió suspenderlos ante los desvíos de las metas fiscales y los cambios en la política monetaria en que incurrió el gobierno de Mauricio Macri. Es una suma casi equivalente a los U$S 12 mil millones de reservas de libre disponibilidad que, según las estimaciones privadas, atesora el Banco Central.

Lo que se desprende de la decisión de despreciar esos dólares frescos es que Fernández intentará imponer sus propios criterios a la hora de reestructurar los vencimientos de la deuda. El futuro mandatario siempre fue cuidadoso en despejar cualquier expectativa de cese de pagos unilateral.  “Quiero que me dejen pagar. Podemos hacerlo, absolutamente”, ratificó en la entrevista. Pero la decisión de hacerlo por fuera de los condicionamientos del Fondo es una jugada política bastante fuerte que hace recordar a la que tomó en 2005 Néstor Kirchner (de quien Fernández era su jefe de gabinete), cuando decidió cancelar por anticipado los préstamos a la entidad para no tener que soportar sus reiteradas inspecciones y reclamos. En las últimas semanas hubo muchas especulaciones de que la reestructuración, que los mercados juzgan como inevitable, podría arrancar por los bonistas del sector privado y que los U$S 44 mil millones a devolver al Fondo a partir de 2021 podrían quedar para el final de la discusión.

También el FMI prepara su estrategia. La semana pasada su directora gerente, Kristalina Georgieva, reclamó públicamente la elaboración de un plan económico integral que incluya un ajuste fiscal para garantizar que el pago de la deuda sea sustentable. “Deben ser más cuidadosos”, exigió Georgieva en relación al gasto púbico. De la misma manera, la entidad cambió en las últimas horas su interlocutor con el próximo gobierno. El venezolano Luis Cubeddu monitoreará la relación con Argentina en reemplazo del italiano Roberto Cardarelli. Aunque en Washington dicen que la sustitución ya estaba prevista, está claro que el nuevo enviado podrá negociar con más fuerza que Cardarelli, el autor de los informes que pronosticaban el éxito de los programas presentados por Mauricio Macri.

Por ahora, como en los pesajes de las peleas por el título mundial, los contendientes se mandan mensajes cruzados. A partir del 10 de diciembre comenzará el combate en serio.

 

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